viernes, 8 de abril de 2016

Emociones vs Estados de Ánimo

¿Cuál conversación
estás teniendo contigo mismo? 
Esta semana vengo leyendo sobre los estados de ánimo. Comencé clases y me entró la culpa porque si bien estudié en verano, no estudié tanto como yo tenía pensado en mi cabecita que iba a hacer antes de comenzar segundo año. Y bueno,  me puse a resumir y resaltar el libro cabecera del coaching ontológico "Ontología del Lenguaje" por Rafael Echeverría. Decidí comenzar por el Capitulo 8, que habla sobre las emociones y los estados de ánimo. 

No se si es casualidad pero, justamente mi estado de ánimo esta semana no ha sido el mejor. Así que si les parece, acompáñenme a entender un poco más sobre esto.

La Ontología del lenguaje diferencia ambos conceptos de la siguiente manera:

La emoción refiere a un cambio en nuestro espacio de posibilidades por determinados sucesos o acciones que nos afectan; positiva o negativamente. Si identificamos el acontecimiento que los generan podemos entender esa emoción. Si queremos evitar la repetición de esa emoción debemos identificar la situación y cambiar la forma en que la vemos, es decir, interpretarla de una forma distinta. 

Por otra parte, los estados de ánimo remiten a condiciones emocionales específicas que no podemos relacionarlos con acontecimientos. Los seres humanos siempre estamos en algún estado de ánimo que, comúnmente, no elegimos ni controlamos. En la medida en que la emocionalidad condiciona el actuar, condiciona igualmente la manera como somos mientras estamos en él. Básicamente nos convertimos en nuestros estados de ánimo, ellos normalmente se adelantan a nosotros, es decir, cuando los notamos ya estamos sumergidos en ellos.

La relación entre emoción y estado de ánimo es muy estrecha, hasta podría decir que confunde, pero para explicar mejor les pongo un ejemplo, una emoción comienza ligada a un determinado acontecimiento, por ejemplo la muerte de un ser querido o quizás un divorcio puede generar tristeza. Esta emoción podría convertirse en un estado de ánimo si permanece con la persona el tiempo suficiente y se instala en su manera de actuar, pasando en este ejemplo a una depresión.

Me gustaría ilustrar con otro ejemplo más: ¿Viste la película Intensamente, de Disney Pixar? Si no pudiste, te dejo este avance con el que promocionaron la película. Mas allá de la situación completa, fíjate en el caso de la madre y del padre: ¿Cuáles "emociones" lideran los comandos y acciones en ese momento en el que transcurre la escena? (pendiente que solo son unos segundos)


Se podría decir que la tristeza es el estado de ánimo de la madre? y que ¿El padre vive en un estado de ánimo de enojo? Pero igual hay otras emociones que están atentas de acuerdo a las circunstancias que vayan viviendo. (Para saber cuál es el estado de ánimo de Riley, y donde estaba en ese momento; vean la película completa) Con esto no quiero decir que este sea el estado de ánimo que define a estos personajes "para siempre", habría que indagar mas en el contexto, incluso como dato de color les cuento que hay varias teorías rondando en Internet sobre este punto de la película. 

Ya les comenté que estoy en un estado de ánimo triste, extraño a mi familia y ando muy sensible con ese tema, cualquier tontería en mi rutina me hace llenar de lágrimas los ojos. Pero el leer lo que les estoy compartiendo me ha dado algunas herramientas para interpretar de forma diferente lo que me pasa y a su vez rediseñar de a poco este estado de ánimo tan molesto y que sin duda reduce considerablemente mis posibilidades de avanzar hacia donde quiero y más importante: ser quien quiero ser día a día. Así que no me quiero quedar con esto yo sola y veamos si les puede servir a ustedes también. A continuación dejo algunas sugerencias que conseguí en el libro de Echeverria para poder re-diseñar nuestro estado de ánimo: 

  • Comenzar a ser un observador de tus propios estados de ánimo: esto parte de cambiar un paradigma: "las cosas me pasan a mi". Nuestro estado de ánimo es nuestro, no corresponde al mundo exterior o a "como son las cosas" Somos nosotros quienes estamos en el, y si estuviéramos en otro estado de ánimo seguramente veríamos las cosas que suceden a nuestro alrededor de una forma muy distinta. 
  • No somos responsables de los estados de ánimo en el que nos encontramos: reconocer que no somos quienes producimos nuestros estados de ánimo sino que nuestros estados de ánimo nos "producen" a nosotros nos permite aliviar la carga. Ahora, si somos responsables cuando lo notamos y decidimos permanecer en el. (Si estás feliz eres absolutamente responsable de tu felicidad... ¡que bueno!, no?)
  • Cuidado con las historias que te cuenta tu estado de ánimo: si te lo propones podrías perfectamente encontrar motivos y razones del sentido que tiene estar en el estado de ánimo que te encuentras. Es importante que recuerdes que esa historia que te estas contando y todo lo que ves que pasa a tu alrededor es producto del estado de ánimo, no al revés. 
  • Para identificar el estado de ánimo en el que te encuentras, pregúntate¿Cómo estoy juzgando al mundo? ¿Como estoy juzgando a la gente que me rodea? ¿Que opiniones tengo sobre mi mismo? ¿Que tipo de conversaciones estoy teniendo conmigo mismo? ¿Que perspectivas tengo acerca del futuro? Las respuestas a estas preguntas son clave para identificar cuanta validez hay en la historia que cuenta ese estado de ánimo sobre lo que pasa alrededor nuestro Compararla con situaciones similares donde lo que sentía era diferente, y que era lo que veía diferente. ¿Que cambió?

Pensemos en acciones que podríamos realizar para cambiar esta manera de sentir, (O bien también podríamos encontrar acciones para permanecer en ese estado de ánimo si así lo deseas) quizás podríamos abrir conversaciones para modificar o sostener la manera de ver las cosas. Lo importante es no permitir que nuestro estado de ánimo bloquee nuestro accionar en el día a día.

Si nos damos cuenta que tendemos a caer en los mismos estados de ánimo con mucha frecuencia ¿Que podríamos hacer para anticiparnos? Yo por ejemplo ayer me fui a patinar por la calles de Buenos Aires con unos amigos... recorrimos Palermo en Rollers en una noche muy linda y con gente con mucha buena onda. No me cambió por completo el estado de ánimo pero sin duda me ayudó a avanzar mucho más en ese camino. Otra idea podría ser llamar a un amigo y conversar (¡pedir ayuda!) o rodearnos de un grupo de personas con buen humor, los estados de ánimo son contagiosos, así que procura buscar amigos que te contagien mejoría. Importante! cuéntale como te estás sintiendo... igual se te va a notar! recuerda que  existe un nexo entre nuestro cuerpo y las emociones, se reflejan fácilmente en el; hacer un esfuerzo por cambiar nuestras posturas corporales puede ayudar así como también escuchar música te hará una diferencia. 

Algo importante que destaca con mucho incapié el autor es que si nuestro estado de ánimo se debe a una condición biológica, cambiar la manera en la que vemos las situaciones puede resultar insuficiente, en este caso debemos recurrir a otro tipo de profesional. No descartes esta opción, siempre es importante consultar y asegurarse.

Sea como sea, nuestra naturaleza humana nos condiciona a estar en un estado de ánimo o en otro. No podemos evitarlo y no hay nada de malo en ello. Mi intensión al escribir sobre esto es comentar a todo el que pasó por acá y se tomó el tiempo de leer que tenemos posibilidades de intervenir y responsabilizarnos por cambiar nuestros estados de ánimo de acuerdo a como mas nos convenga. ¿Será de de un día para el otro?, probablemente no... pero tomar consciencia de ello sin duda significará una gran diferencia en nuestra día a día y en cómo nos relacionamos con otras personas. Si todos comenzáramos a hacer cambios en el metro cuadrado en el que nos movemos... ¿Que pasaría?

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Fuente consultada:
Rafael Echeverría "Ontología del lenguaje"

2 comentarios:

  1. {Un abrazo} de esos que alivianan un poco la tristeza.

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    1. Gracias! Eres para ponerte en la mesita de luz Pau!

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